WE'RE NOT IN WONDERLAND ANYMORE, ALICE.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Odio cuando la vida se vuelve tan complicada.
Quisiera que todo volviera a ser como hace 3 meses atrás.
Eras mío y solo mío, y yo tuya y solo tuya. Ahora somos de la vida, de las casualidades, de las malas decisiones.
Me hacías feliz, ahora me dolés en lo más profundo de mi alma, confusa y perturbada, que muere mil veces en falsos intentos de sentirse libre de tristezas y relajada en la paz de estar atada a vos a voluntad.
Me dolés pero te amo. Y nadie puede entender por qué. Por qué insisto en quedarme, cuando me invitás a irme. Por qué no querés que me vaya, si necesitás un descanso de mi. Por qué insisto en repararte, cuando yo estoy también rota y mis torpes movimientos sólo logran que nos rompamos más. Nadie entiende porque nosotros tampoco lo entendemos.
Ojalá fuera tan simple como amarnos, sin más. Pero al parecer es tan difícil como olvidar mis palabras cuchillo de aquella noche, y mi puño insultando mis promesas y tu fe en mi. Cómo quisiera que lo olvidaras! Sólo eso. Sólo lo malo. Que lo bueno (que fue y es mucho) compense tanto dolor y decepción. Que no te olvides de lo bueno jamás.
Te amo mucho y no puedo hacer más que eso. Y escribir en este frágil lugar en el mundo que es mío, y que me permite sentir que lo grito mientras me lo guardo sólo para mi. Porque nadie lee esto, nadie importante, y con eso me refiero a vos.