WE'RE NOT IN WONDERLAND ANYMORE, ALICE.

lunes, 20 de abril de 2026

Insight a las 4:57am

(A las 6 suena la alarma)


Volver al pasado para decirme: cortate el pelo, teñitelo, hacetelo verga que vuelve a crecer pero esta edad, no la vas a volver a tener. El pelo como símbolo, el juego, la identidad. Ver las fotos de mi adolescencia y pensar: qué suerte que hice todo lo que hice, y me permití todo lo que me permití, pero me quedé corta/o/e. Pero podría haber sido peor, también. Si pudiera volver, si pudiera hacerlo mejor, con mejor me refiero a más libre..


pero no puedo.


Pero sí puedo hoy darme el mismo consejo que le daría a mi yo de antes: no tengas miedo, no te vas a arrepentir de tomar riesgos, te vas a lamentar después el "qué hubiera sido.." el "lo hubiese hecho antes", "lo hubiese disfrutado más", "HUBIESE HECHO LO QUE REALMENTE QUERÍA".. y si no sé lo que quiero, ir a averiguarlo.


Todo se logra haciendo, se cambia haciendo, se aprende haciendo, se descubre haciendo.


Hoy tengo la oportunidad de darme cuenta lo que antes no pude: puedo hacer lo que quiera, puedo permitirme explorar con la tranquilidad de que ESTOY A SALVO. Qué es lo peor que puede pasar?

lunes, 8 de diciembre de 2025


sábado, 1 de noviembre de 2025

Todos los días

 Pienso en la muerte todos los días. Desde distintos ángulos, a veces en la mía, a veces en la ajena, a veces en la de otres -que no nos es ajena, porque morimos un poco junto con elles-, a veces en factos: todes, algún día, nos vamos a morir. No vamos a saber cuándo. No vamos a saber cómo.


Pienso en la muerte todos los días, y posiblemente todas las noches. A veces, es lo primero que ocupa mi mente al despertar, otras veces lo sueño. Muy frecuentemente, irrumpe con violencia en mi accionar cotidiano, como yuta en allanamiento. O suele aparecer como un anuncio spam, de esos que ocupan toda la pantalla, sin respeto alguno por lo que estabas haciendo. Pero los peores momentos para pensar en la muerte, son los inoportunos: los felices, los divertidos, los que se supone deban ser memorables y disfrutarlos es casi una obligación. Por si no quedó claro, estos pensamientos no son algo que elijo. La muerte es una ocupa, vive en mi cabeza sin pagar alquiler y encima, me cobra.


Me cobra en las monedas más caras: salud, tiempo y energía. Como peón de la muerte misma, el pensamiento, también se cobra miles de vidas; a veces literalmente, y otras veces, asesina deseos y esperanzas. En mi caso, la de algún día poder domar mi mente. Y no; para bien y para mal, es indomable.


Es una relación estrecha la que tienen la muerte y mi cerebro: de manera concreta, se complotan para asesinar mis anhelos y mi voluntad con falta de dopamina y noradrenalina; de manera abstracta, mi psiquis le abre todas las puertas para que entre como y cuando quiera. Por ejemplo, ante la sequía de neurotransmisores, la mayoría de mis proyectos mueren antes de concretarse, mientras psicológicamente el memento mori aparece para sentenciarme por eso: un día te vas a morir y no estás siendo capaz de crear una sola cosa con la que garantizar tu trascendencia.


Y pienso en los textos sin terminar, en todos los cuadros sin pintar, en las mil ideas diluidas en el Hades del perfeccionismo. Incluso, en mi identidad: ¿Y si me muero y en mi placa ni siquiera dice mi nombre? ¿Y si la muerte me llega antes que la epifanía de saber cuál es?


Así es que llegué a la conclusión de que todo lo que hago no lo hago por mi vida, sino por mi muerte. No creo mis proyectos desde el disfrute de vivir, sino desde el pánico a morir sin haber hecho nada. Y no los concreto, entre otras razones, porque si el objetivo es morir realizade, realizar derivaría -por (i)lógica- en mi deceso. "Mientras haya cosas sin terminar, habrá motivos para vivir", premisa carente de ambición, basada en la fantasía de tener el control sobre sucesos no directamente proporcionales, y la irracionalidad del pensamiento místico de que "cumplida la misión", nos retiramos.


Ahora, cuando el memento mori no viene desde adentro, sino desde el afuera, pareciera tener un impacto más directo, más violento y movilizador. Ya no es un intruso al que te acostumbraste, sino una bomba catártica que te sacude el espíritu. En ese momento entendés cosas, te crees capaz de todo (por el sólo hecho de estar vivo), la dopamina se pasa de rosca y te hace creer que podés concretar 30 años de proyectos inconclusos en una noche. De la parálisis a la euforia, y de la euforia, en caída libre a la realidad. El ciclo se repite.


Y pienso en la muerte todos los días, y todas las noches. Sin saber qué hacer con ella, y mucho menos, con mi vida.

sábado, 9 de agosto de 2025

Era una historia de instagram pero la guardé, no la publiqué y la traje para acá. 20 minutos escribiendo algo que en origen era simple y espontáneo, sólo porque "ah van a pensar que me creo revolucionarie porque estoy haciendo upcycling en un buzo" o "ridikulAh, estás viniendo a compartir que estás feliz de estar haciendo algo que te hace bien, en vez de tirar tu tiempo y energía en la basura de las redes sociales, y terminas literalmente haciendo eso". Y al final, estaba perdiendo la esencia del mensaje por filtrarlo para que pase por esa ventana, por la que apenas me asomé, volví a sentir ansiedad -que no estaba teniendo-, la sensación de ser "demasiado", la necesidad de tener que curar la narración para que no se mal intérprete, para que "no piensen que...", para que "no quede como que..."


Porque sí, capaz es "demasiado", pero es exactamente eso: coser un buzo en silencio durante horas en vez de estar consumiendome las neuronas en una red social que mayormente me genera ansiedad y me deja la sensación de que perdí mi tiempo.. es revolucionario. Desmenuzarlo sería sobreexplicarlo, suavizarlo sería banalizarlo. Capaz que no era el lugar para compartirlo y ya. Si lo pienso un poco, sería tan absurdo como ir a la casa de une ex, por le que genuinamente no tenés el menor interés, y decirle: che mirá, se siente re piola no estar todo el día pensando en vos (?) jajajaj y sí, existe ese momento en el que te das cuenta que ya no estás constantemente pensando en ese ex y te sentís re piola, es real ese momento en que te das cuenta de que estás en un lugar diferente y te sentís mejor. Pero no todo hay que compartirlo con todo el mundo, Lilu. Podés sonreír y decirlo orgullose en voz alta en tu casa mientras seguís haciendo lo que te hace bien. O podés registrarlo en tu blog, este fantástico punto medio entre "publicar" y evitar sentir los horrores de la hiper-exposición (:


PD: si algo hace bien, se registra y se toma nota. Si algo hace mal, también.


PD2: seguro después te va a dar cringe esto que escribiste pero es parte de volver a lo figuradamente analógico, sale como sale, no hay curación, no hay múltiples tomas, no hay edición. No hay estrés, hay genuinidad.



sábado, 5 de abril de 2025




No siempre queremos un aprendizaje,
a veces sólo queremos amor, estabilidad,
alguien con quien compartir la vida
sin tanta turbulencia.



domingo, 30 de marzo de 2025


 

viernes, 28 de marzo de 2025

 Así que esto es lo que realmente se siente "sanar"? Dejar de resistirse y aceptar que va a doler mientras se cura, que arde cuando se desinfecta, que a veces puede parecer que ya cierra pero se vuelve a abrir, y hay que volver a purgar.. y esperar.. porque no es rápido. También que es un equilibrio entre tener paciencia y no andar removiendo donde duele, pero a la vez ocuparse, hacer algo al respecto.

Así que esto es lo que realmente se siente "abrazarse a une misme"? Mirar a los ojos a todas tus versiones anteriores y abrazarlas, decirles que está bien, que hicieron lo que pudieron porque fue lo que les salió en el momento, con las herramientas que tenían (therapy cliché but true); que aunque no hayan sabido protegerse y salieron malherides, no se dejaron vencer por el dolor y la decepción. Porque tal vez fueron dures consigo mismes por eso, pero no se autodestruyeron definitivamente porque sabían que ni un mal momento (o varios) ni una mala decisión (o más de una), definían su valor. Y porque confiaron en que en ese momento no pudieron hacerlo mejor pero que en algún futuro existía una versión de sí misme que sí iba a poder. Tuvieron esperanza en que esa versión iba a llegar y reivindicarles algún día, pero no esperaron a que apareciera: se ocuparon de que exista. Me amaron y abrazaron aún antes de conocerme, y sabían que me merecía (nos merecíamos) algo mejor.

Y hoy en día no es que las cosas duelan menos, es que me volví mejor en aceptar y tolerar ese dolor.

Y no voy a corromper mi esencia por construir un personaje ficticio, nunca lo hicimos, no lo haremos ahora. Hay que ser valiente para sentir en un mundo que nos quiere anestesiades y entre ideales de amor propio que sostienen que priorizarse es ignorar que existen otres que también sienten (y hacen lo que pueden con eso). Me rehúso a ser eso. Como también me rehuso a perder la esperanza de que adelante hay cosas mejores. Creí en mí antes y no me defraudé. Confío en la versión de mí que va a venir, aunque todavía no le conozca, mientras me ocupo de lo que hoy me compete, para asegurarme de que mañana exista.

domingo, 23 de marzo de 2025

DISCLAIMER

/entrevodkayaffair me acompaña desde el 2011. Claramente, ya no soy esa versión de mí, de 20 años; tampoco la de 25, tampoco la de 30 y planeo seguir mutando y evolucionando siempre en una versión nueva y mejor (en realidad, lo planee o no, inevitablemente va a seguir pasando). Muchas cosas cambiaron desde aquel entonces: ya no tengo las mismas opiniones ni visión de la vida, ya no me odio, ya no me autodestruyo, ya no persigo el drama (al contrario). Ya no me nombro en femenino, ya no odio el café, ni el invierno, ni tampoco soy team verano (soy team "que cambie el termostato que me aburro"). Desde lo micro hasta lo macro, me fui armando y desarmando, y volviéndome a armar. Obviamente, hay muchas cosas que permanecen (por ejemplo que amo escribir, el arte en todas sus formas y la lluvia; que sigo siendo une enamorade del amor -pero ya no a cualquier costo- y que "una vez punk, punk por siempre".)

Elegí no borrar las entradas viejas porque en algún lugar del tiempo y el espacio, hay une Lilu (o Lil o Lu) poniendo sus emociones en palabras y sacándolas por la ventana por alguna razón. Siempre voy a honrar mis razones, las de antes, las de ahora y las de después -porque valoro y confío en mi esencia-. También, porque son un reminder de mi proceso: hoy soy gracias a que ayer fui.

En 2021 (10 años después de abrir este espacio), recibí un diagnóstico que me hizo entender muchas de las cosas que me atravesaron desde el origen de mis tiempos, vivencias que están plasmadas en este blog y graciosamente(n't) gritan "¡neurodivergente!", desde antes que lo supiera jaja. En 2024, recibí un segundo diagnóstico -TDAH- (aún por verse si este se solapa al primero, o si el primero era la máscara de villano de Scooby Doo). Poder nombrar me ayudó a entender, aceptar me ayudó a crecer.

Un disclaimer para mí misme y un recordatorio para ustedes de que abracen fuerte todas las versiones que han sido, son y serán; aún las más cringy y con más razón aquellas de las que se sientan menos orgulloses. Este no es otro disparo de exigencias de un "amor propio" falso e inalcanzable con el que nos tirotean en esta era, es por el contrario, una trinchera en esa guerra.

domingo, 2 de marzo de 2025

But goddamn...






Cosas que creí que la experiencia
me había enseñado muy bien
pero, por alguna razón,
me siento aprendiz de nuevo.
¿Será que esto es nuevo?


¿Me estoy enamorando?

¿Cuánto tiempo tarda une en enamorarse?

¿Qué es enamorarse?

viernes, 17 de enero de 2025

Story Time

 "No te agites. No pienses en todo lo que tenés que hacer. Simplemente
prestá atención a la fábula que se te está leyendo en este momento.
¿Qué has aprendido hasta ahora? ¿Qué esperás que pase después?
¿Quién es el héroe de tu historia? ¿Quién es el villano?"


- Ningune. -respondí en mi cabeza. -No hay héroe ni villano,
sólo seres humanos tomando decisiones desde su condición de ser humano.


(Ahí supe indiscutiblemente que esa herida ya había cerrado)

lunes, 1 de julio de 2024

 El tiempo es un prestamista. Nunca nada nos pertenece realmente, ni la juventud, ni los lazos, ni las ganas... todo, en algún momento, debe serle devuelto. Vivimos y construimos en espacios en alquiler, armamos nido entre cuerpos habitados por espíritus nómadas, con los que intercambiamos abrazos y besos y palabras, como trapecistas que se toman de las manos para balancearse hacia otro lugar. Rentamos entusiasmo como fichas para juegos en donde no hay premio más que la emoción de jugar. El tiempo nos presta de sí mismo para transcurrir sobre él y nosotres nos auto-retratamos, y retratamos a quienes amamos y todo aquello que deseamos como niñes que crean su mejor obra sobre el cemento de la plaza con un pedazo de carbón.

lunes, 10 de junio de 2024

Dilución

 A dónde van todos esos momentos en donde fuimos felices? Esos escenarios donde cada fragmento de vida es una obra de única función. Los lugares, las personas (humanas y no humanas), los diálogos, los aromas del ambiente, la temperatura, la ropa que teníamos en ese instante, la comida, lo que nos causaba gracia en aquel entonces, lo que detrás de la sonrisa nos preocupaba en silencio... sólo la memoria o los registros fotográficos, los videos, las anécdotas, sólo esos pequeños receptáculos almacenan porciones de la delicia que supieron ser, aún cuando nos sabían tan cotidiano. Y cuando los vemos, se sienten tan lejanos, tan ajenos, como si no nos pertenecieran; como si fuésemos espectadores de una felicidad que no es nuestra, e incluso nos genera envidia de esos seres afortunados que fuimos, porque somos otres, porque la vida es otra, porque esa conjunción de personas, aromas, sensaciones y emociones encontradas en un lugar, ya ni siquiera pertenece a quienes fuimos, porque ese ser que fuimos ya no existe, y esas cosas no son de nadie más que del tiempo. Pero el tiempo tampoco existe, entonces, a quién pertenecen? Y a dónde van?

domingo, 12 de mayo de 2024

Soy una summer person pero el calor ya me tenía cansade. En realidad es que extrañaba el frío. O capaz es que ya no soy más una summer person. Capaz que entre otras cosas en eso también cambié.



 

Soy todas, todos, todes.

 Encontré esto en un pendrive, entre un montón de fotos, videos y archivos viejos. 21 años tenía. Al parecer siempre fue así, siempre fui así. Y me encanta.


viernes, 26 de abril de 2024

Por si mañana no me acuerdo...

 Y de las pequeñas muertes de la vida y del amor (las despedidas, los cierres), llego a la misma conclusión que la muerte en sí, desde la teoría del todo y de la nada.

Nada somos y a la nada vamos. Pero a la vez, nunca fuimos "nada"... y nunca vamos a serlo. Nos conocíamos de antes (y no lo digo comulgando la falopa romántica y new age), lo siento. Ya veníamos juntes de algún lugar y lo demás, fue un reencuentro, que sabía que debía ser, que sabía también que debía terminar. Y aunque me veo en las fotos de aquellos lejanos momentos, con esos seres ya lejanos en el tiempo, no me reconozco. No puedo recordar lo que sentía, sólo sé que la inocencia de creer en la eternidad se desvaneció y se quedó ahí, en todas esas fotos, en todas esas historias de ese Lilu que supe ser. Ya no me acuerdo lo que se siente amarles como les amaba, pero sin embargo, todavía les amo (diferente, muy diferente, como si fuera un tipo de amor que ni siquiera termino de entender, que ya no se siente en el cuerpo y que no necesita nada más que ser, sin ser depositado). Nada puede cambiar lo vivido, nada borra el hecho de que caminamos un tramo de vida en conjunción, eso no deja de existir sólo por pertenecer a otro tiempo y espacio. Y entonces me doy cuenta que es así... sin saberlo, en nuestra limitada consciencia, eramos todo y, finalizado el asunto, al todo vamos.

Y una vez más, hay que despedirse y dejar marchar... el amor tiene que mutar y dejar de sentirse, para poder ser libre de nuestros intentos por domesticarlo, conceptualizarlo, sistematizarlo y hasta poseerlo, para poderlo entender. A menudo sucede que, en nuestros esquemas humanos, simplemente no funciona. Y sólo queda lo esencial (que a veces, se vuelve invisible hasta para los ojos de la memoria)

Por eso lo escribo...

Por si mañana no me acuerdo, te amo.

jueves, 18 de enero de 2024

Por qué soy une militante del verano?

La gente dice que estamos loques, que seguro tenemos pileta y aire acondicionado. Yo no tengo ninguna de las dos cosas...

Pero sí tuve el privilegio de tener una infancia feliz y haber pasado unos Diciembres, Eneros y Febreros hermosos. Por eso milito el verano, para mis adentros. Para ver si así logro devolver un poco ese espíritu optimista a mi versión adulta que a veces se vuelve tan gris, fría, y desolada.


Recuerdo que esperaba los días de calor con emoción. Me gustaba mucho jugar con agua, todavía me acuerdo con detalle de mi ropa veraniega de los 90's, incluso la de mis 3 años. Cada vez que llegaba la temporada, me ponía tan ansiose por armar el arbolito de navidad, como por abrir mi caja de ropa de estación y volver a encontrarme con mi short de gatitos, mis mallas coloridas, mis remeras estampadas y mis gorritas.


La carpa playera, la pelopincho, las lonas. La chocolatada fría y la gaseosa en lata. El olor a pasto, a protector solar, a off y espiral; el perfume del pelo recién lavado -que no es igual al pelo lavado de cualquier momento del año-, porque esos días se convierte en un blend aromático de acondicionador con olor a sol, a pile y a mar.


Me entusiasmaba el verano porque sentía que era la puerta a un montón de cosas nuevas, era sinónimo de diversión y de aventuras. Sabía que en esa época cosas muy buenas pasaban: conocía amigues nuevos, me llevaban a lugares lindos al aire libre (el club del Banco, el río, la isla, los arroyos cordobeses, la playa...)


Había mucha expectativa puesta en el verano y casi nunca me fallaba, de hecho, cada vez se ponían mejor. En uno de esos conocí a mi amiga Clarita, de Villa Gessel, con quien compartimos varias vacaciones de juegos en la playa y a quien mi familia "adoptaba" como una hija más. Osea,  cómo no va a ser genial el verano?! Si hasta me regalaba la chance de tener una hermana de mi edad por unos días!


Recuerdo que un año nos fuimos a Gessel y, a la vuelta, al toque nos fuimos a pasar unos días en la isla. Estaban mis hermanos, mi prima, su hermana y otres niñes. Había muches adultes también y vi -creo- por primera vez, a mis viejes disfrutar de un verano como si elles fueran niñes también. Se sentaban a pescar y charlar a la luz de la luna por horas, hacían fogones, cantaban; mi tío pelado nos llevó a recorrer una micro jungla (para mí era eso) dentro de la isla. Había bichitos de luz que de noche encendían el aire y el pasto. También, inventé una obra de teatro con les chiques y llamamos a todes les grandes para que la vieran. Fui tan pero tan feliz, que apenas llegué a casa, me puse a pensar en las próximas vacaciones. Le escribí una carta a Clarita -que nunca le mandé- contándole sobre la isla y diciéndole que convenciéramos a nuestres papás de que la dejaran venir el próximo año. Me acuerdo que en mi agenda de Garfield me la pasaba planificando, anotando ideas de juegos y cosas que quería hacer cuando nuevamente, llegara el verano.


Pero el problema, cuando une le pone muchas expectativas a algo, y cuando ese algo ya ha demostrado ser muy bueno, es que la vara queda siempre un poco más alta y que, el no cumplimiento de lo que se espera, desemboca en decepción.


Así fue que ese próximo verano llegó y no volvimos a la isla. Sin embargo sí fuimos a Gessel, como lo hicimos durante años, pero eventualmente, una temporada mis viejes se hartaron de esa rutina -con toda razón y derecho- y decidieron que íbamos a cambiar de destino vacacional. Y hablando de cambios, yo ya me estaba adentrando en la adolescencia -cosa que viví de manera traumática, full negación- y entendí que esos veranos que había planeado en mi mente y plasmado en mi agenda, ya no iban a ser posibles. Porque por más que volvieramos a los mismos lugares, ni las circunstancias, ni yo, ni todes les demás íbamos a ser les mismes.


Ya sé, son issues de niñe bien de clase media, pero estas pequeñas frustraciones de darme cuenta de que mi época favorita no iba a volver a alcanzar los picos más altos de felicidad que me supo generar años atrás, fundaron los cimientos de una sutil tristeza subyacente que me acompaña hasta el día de hoy, de que las cosas inevitablemente cambian, que lo bueno es efímero, que la felicidad es un momento y como tal, se termina, y que no importa cuánto planifiquemos, la concreción de nuestros deseos no siempre depende de nosotres.


Después vinieron los veranos de la adolescencia. De ahí en más, a la inamovible expectativa -casi obsesiva y subconsciente- de que el verano debía ser genial, cuasi eterno e inolvidable, se le acoplaron los estándares de Cris Morena y de revista teen de moda de que debía ser hermoso y perfecto. Es decir, no sólo debía alcanzar mi propia vara de felicidad, sino que ahora también debía incorporar los estereotipos de cuerpo hegemónico, de amistades cómplices con quienes crear anécdotas memorables y del amor de verano, fresco y digno de recordar.

Obviamente, muy a pesar de mi exigencia e idealización, no alcancé nada de todo eso.


La adultez trajo consigo otra serie de complejos y desaveniencias (emocionales, mentales y también materiales). Y acá estoy, a mis 32 años, ya pasados los medidados de Enero, tirade en mi colchón sin sábanas y descargando toda esta catarsis con tintes de revelación:

POR-QUÉ-ME-PESA-TANTO-TODO???!! Porque además está la culpa de no poder disfrutar, sin siquiera tener motivos para estar tan triste. Y que cuando no estoy triste, estoy de mal humor y enojade; y que cuando no estoy así, estoy aterrade, con pánico de morirme o que alguien se muera o que cualquier tipo de cosa que pueda salir mal, salga peor que mal y desemboque en los peores escenarios posibles.


Me abstraigo. Me disocio...


Basta. No sé cómo, pero BASTA.


Quiero ser feliz. Aunque me cueste aceptar que es un estado efímero, no permitirme disfrutarlo por la angustia de que se vaya a terminar es casi un crimen. Aunque me lleve constante trabajo aceptar que jamás va a estar todo perfecto, que siempre algo nos va a molestar, perturbar o doler, eso no puede ocupar todo nuestro espacio ni toda nuestra energía. Y aun a pesar de las inevitables comparativas, sé que voy a descubrir que hay muchas otras formas de alcanzar la felicidad, que ponerles rango es un poco ingrato y pretencioso, y que ninguna felicidad se va a parecer a la otra... mucho menos, a la de los veranos de mi infancia.

domingo, 4 de junio de 2023

 Cansade de ser rehén de la nostalgia
y que los fantasmas del pasado
me hagan lobby en la mente.

lunes, 22 de mayo de 2023

Reminders:

- DORMIR BIEN.

- Desdramatizar la imperfección or live in an eternal drama (hoy no queremos)

- No asumir más responsabilidades de las que te da la nafta para cumplir.

- Que algo "salga mal" no da derecho a contaminar otras cosas con el malestar que eso genere.

- Cuando caes en la consciencia de que estás otra vez en el patrón, no lo repitas.


Osea de todo lo anteriormente mencionado, después de no haber podido con casi ninguno de esos puntos, me queda en pie el último. Y el último me lleva otra vez al primero. Bright new chance baby. Hoy se duerme.

domingo, 23 de abril de 2023

CURRENT MOOD:

 



Otra vez mi querido abril, y tengo mucho, mucho miedo
de que el planeta esté tan roto que ya no tengamos sus icónicas lluvias.
Ojalá que no.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Qué significa cuando te hartás de todo? Qué quiere decir? Que nos hartamos del mundo? De nosotres mismes? O será que estamos en Noviembre, del primer año convencional completo sin intervalos pandémicos? O que ya no tenemos más ni 10, ni 15 ni 20 años? Una vez cada tanto, cíclicamente, nos hartamos de absolutamente todo. Mayormente coincide con los fines de año, como así también nuestros cumpleaños. Ya ni siquiera sé qué me harta... Me hartan las personas que me rodean? Me hartan las plantas que amo y el color verde, mi favorito, en el mueble que pinté porque antes me hartaba que sea tan blanco? Me harta sacar a Ruperta a que haga pis y caca 3 veces por día, aunque la ame con todo mi ser y no la cambie por nada? Me harta limpiar y que el placer de la liviandad de una casa recién limpia dure cuánto, medio día? Me harta estar constantemente tratando de generar y sostener buenos hábitos. Me harta cocinarme todos los putos días.. (ya a partir de acá me doy cuenta que los signos de pregunta se pueden ir a la mierda).. sí, me harta pensar qué cocinar, para comer variado y sano, para bajar los 5kg que quiero bajar, mientras intento no obsesionarme con eso, pero tampoco relajarme como para que no me importe.. me harta comer solx, vivir solx (con Ruperta, en realidad, que hace todo mucho pero mucho mejor). Llegar a casa y que no haya otro ser humano para interactuar, ni para pensar en conjunto qué comer, ni para ir al supermercado, cocinar y sentarnos a comer juntxs. Y cuando vuelva a convivir con otro ser humano, me hartaré también? Cambiando de tema, me harta mi estúpido trabajo que, sí, me permite taaantas cosas y no debería quejarme, pero me harta, porque entre otras cosas, realmente no lo elegí.. y ya estoy hartx de repetir que fue un deseo frustrado que mi mamá proyectó en mí. Me anoté para estudiar algo que amo desde siempre y ya me harté de solo la idea de pensar en que no funcione. Porque ya estudié algo que amaba y me harté. Mirá todas las veces que repetí "amar" y "hartar"... y si resulta que dentro de este estúpido ciclo de hartazgo, cae mal parado el amor? Amamos cosas para hartarnos luego... siempre pasa? Hartarnos de cosas que odiamos y que no elegimos, bueno, ni sentido escribir sobre eso. Pero qué pasa si nos hartamos de cosas que amamos? Podemos hartarnos de algo que hemos amado, y ya no amarlo más.. o podemos también hartarnos de algo mientras lo seguimos amando. Cómo es eso? La vida misma, por ejemplo. Menudo ejemplo.. el mueble lo podés volver a pintar, el trabajo lo podés cambiar (aunque creas que jamás vas a poder).. hay otras cosas que hartan, que un día de repente te encontrás haciendo mecánicamente, y te olvidas de que te hartaban (hasta que vuelvas a pasarlas a consciencia y te vuelven a hartar), como sacar a Pupi a que haga pis y caca, o lo de la comida.. pero es sólo porque, creo, caen en la volteada del hartazgo general, en sí mismas son bastante inofensivas.. sin embargo, que hay de las cosas de la categoría pesada? El hartazgo de lo que amás y no querés perder.. Un vínculo, unx mismx, la propia vida.. será que hay que "perderlo", en cierto modo, para dejar de verlo como algo hartante? Qué border.. y tampoco es la verdad absoluta. Tal vez solo se trate de descansar.. y de quedarse sólo con algunas de esas cosas que, cada tanto, te hartan aun cuando las amás. Al final en algún lado entraba la palabra perder, a veces algo hay que perder..