WE'RE NOT IN WONDERLAND ANYMORE, ALICE.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Odio cuando la vida se vuelve tan complicada.
Quisiera que todo volviera a ser como hace 3 meses atrás.
Eras mío y solo mío, y yo tuya y solo tuya. Ahora somos de la vida, de las casualidades, de las malas decisiones.
Me hacías feliz, ahora me dolés en lo más profundo de mi alma, confusa y perturbada, que muere mil veces en falsos intentos de sentirse libre de tristezas y relajada en la paz de estar atada a vos a voluntad.
Me dolés pero te amo. Y nadie puede entender por qué. Por qué insisto en quedarme, cuando me invitás a irme. Por qué no querés que me vaya, si necesitás un descanso de mi. Por qué insisto en repararte, cuando yo estoy también rota y mis torpes movimientos sólo logran que nos rompamos más. Nadie entiende porque nosotros tampoco lo entendemos.
Ojalá fuera tan simple como amarnos, sin más. Pero al parecer es tan difícil como olvidar mis palabras cuchillo de aquella noche, y mi puño insultando mis promesas y tu fe en mi. Cómo quisiera que lo olvidaras! Sólo eso. Sólo lo malo. Que lo bueno (que fue y es mucho) compense tanto dolor y decepción. Que no te olvides de lo bueno jamás.
Te amo mucho y no puedo hacer más que eso. Y escribir en este frágil lugar en el mundo que es mío, y que me permite sentir que lo grito mientras me lo guardo sólo para mi. Porque nadie lee esto, nadie importante, y con eso me refiero a vos.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Blame Me - The Pretty Reckless

Desde que nos convertimos en esto, todo consiste en soportar, nada es disfrutar. La concha de tu madre. TE ODIO.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Lo que me resulta chocante aveces de tener un blog, es que lo cuelgo durante meses, entonces cada vez que vuelvo a entrar, me encuentro con mi yo del pasado, y todas las cosas que escribí sobre lo que estaba viviendo en ese entonces (buenas o malas), y es como un "ouch" ASÍ de grande.

jueves, 30 de octubre de 2014

#13

Quién define lo que nos merecemos? Es curioso, porque cuando se trata de merecer algo que las personas pueden darte, todo pasa por su subjetividad. Tal vez crean que te merecés lo mejor, y lo mejor según su criterio no sea tan bueno. Tal vez crean que te merecés lo peor, y al darte tu merecido te están haciendo el favor más grande.

viernes, 3 de octubre de 2014

Recapitulando me doy cuenta que cumplí algunos sueños simples y mundanos. A menudo reparo en ello y me siento orgullosa, más bien tranquila, de no haberme perdido la oportunidad de llevarlos a cabo, de haber tenido la suerte. Suena como si fueran más grandes de lo que son... pequeñas estupideces de gente estúpida disconforme de sí. Eso es lo que son. Y es por eso que pese a alegrarme, me disgusto, ya que son aquellos tan estúpidos, y los hago tan significantes. Es que, en realidad, más que sueños eran necesidades de un alma pobre y perturbada; traumas históricos, aparentemente inocuos, buscando superarse.
Siempre intenté verme con una mirada externa, y siempre me vi de manera superficial, la más minimalístamente estúpida de las miradas, y siempre me resultó fundamental. Por tal efecto, es que la mirada de los demás siempre me volvió distorsionada, como si me desenvolviera en un eterno trance donde cada accionar de ellos, sirviera para desencadenar un efecto en mi mente que convirtiera la realidad en otra cosa, aveces, no tan diferente de sí misma, pero siempre prejuiciosa, paranoide y superficial.
¿Y qué hago con ello? 7, 8, tal vez 10 años después sigo sobrevolando sobre las mismas irrelevancias. Y serán 15, 20, 30 años luego, tal vez, y quizás yo siga allí (aquí), planeando sobre algo más nefasto que la nada, porque bien, la nada no es ni nefasta, no es nada. ¿Y cuán grave es el asunto? Probablemente muy poco. Después de todo nada de esto me tiene mal. Sólo que lo único grave aquí, son tres cosas: aún no terminar de aceptar mi condición de extravagante superficialidad y exageración, o decidir extirparla; continuar dándole importancia a mi proyecto de persona en lugar de ocuparme de su construcción espontánea misma; y tres: seguir creyendo que por no encontrar mucho nuevo para ver, para (de)mostrar(me), sigo en el mismo lugar. Ah, y una cosa más: al parecer le doy una gran importancia a las fotos, sí. Generan una especie de noción de movimiento histórico, actúan a modo de banda temporal. Necesito de ellas. Tal vez deba dejar de darles tanto poder, no se cuán bueno sea eso, o si en algún momento de la vida, drásticamente, se transformen en fuente recurrente e inevitable de angustias y ansiedad (más de lo que ya). Aunque de otra manera, quizás ayuden. Sí. En cierta forma ayudan... a construir más momentos, en base a otros; para ensamblar las tres caras del tiempo, mientras exista(mos en) el tiempo... sí. Debería sacar más.

martes, 26 de agosto de 2014











Say it enough,
and you'll actually start to believe it.
Todo demasiado ensayado. No me gusta más.
Los colores muy pensados. Las calorías muy contadas. Los movimientos muy calculados. El sueldo muy designado. Las horas muy agendadas. Los planes muy planeados. Los deseos muy comprados. Los paisajes muy idealizados. Las fotografías muy estudiadas. La decoración muy reglada. Las palabras muy explicadas. Los problemas muy acomodados. Las soluciones muy rebuscadas. Los pensamientos muy canalizados. Los sentimientos muy analizados. Las ideas muy estancadas. Las ansiedades muy atragantadas. Las angustias muy clavadas. Los recuerdos muy anclados. El pasado muy recordado. La vida muy poco vivida. NO ME GUSTA MÁS.